Una pasada, no se nos ocurre otro calificativo para la jornada de puertas abiertas que vivimos ayer en nuestra Escuela. Por segundo año realizábamos en el Dojo una clase abierta a las familias de las dos clases de JUDO; como en la anterior edición, fue un éxito rotundo de participación y todos los judokas estuvieron muy bien acompañados por sus familiares mas cercanos, con los que pudieron compartir el arte marcial que practican.
El esquema de organización de la primera y de la segunda hora fue más o menos el mismo: empezaron haciendo un breve calentamiento y unos pocos ejercicios individuales, para luego empezar con trabajos por pareja simples que luego evolucionaban en ejecuciones más complejas. Las familias entraron entonces a realizar estos mismos trabajos pero con sus hijos. Finalizaron la sesión con la entrega de los nuevos cinturones, resultado del esfuerzo, constancia y empeño que habían puesto todos durante este curso.
Fueron momentos muy bonitos. Es muy gratificante verlos con tantas ganas de querer compartir con sus padres o abuelos todo lo que entrenan cada semana en nuestro tatami. 
Desde estas líneas queremos agradecer la labor impagable de nuestro Sensei Arnald. Su trabajo y dedicación con todos y cada uno de los alumnos es sencillamente genial. Como ya hemos comentado en otras redes, es para nosotros un orgullo y un honor tener en nuestro Dojo a profesionales como él. 
También queremos hacer extensible nuestro agradecimiento a todas las familias que asistieron al evento. Sin vuestra confianza toda esta aventura no sería posible, por ello os reiteramos nuestra más sincera gratitud.
¡Esperamos que el Camino nos siga uniendo muchos años más!